El comercio se preocupa por la falta de control aviar en el centro

Desde el sector volvieron a realizar gestiones para que la Municipalidad se ocupe de la suciedad provocada por el estiércol, huevos y plumas de palomas y "negruchos". Hasta el aislamiento provocó que este daño se agrave.
30/07/2020
La historia es vieja, conocida y tiene mucho olor. Los rafaelinos saben que este es un problema que se ha ido instalando, sobre todo en el centro de nuestra ciudad. Y aquellos que tienen que transitar diariamente o estacionar automóviles en las zonas afectadas, saben el riesgo que tienen.

El control de plagas aviares es hoy una especie de "fracaso" en Rafaela, ya que el problema se sostiene, y hasta se agrava día a día. La suciedad provocada por el estiércol, huevos y plumas de palomas y "negruchos" es hoy, también, un enorme inconveniente para los comercios céntricos.

El mismo municipio ha expresado haber receptado los reclamos, que también con frecuencia son exteriorizados a los medios de comunicación. Por supuesto, se trata de una cuestión bastante mayor a lo estético, ya que muchos temen la probable transmisión de enfermedades.

Paseo del Centro ha renovado el reclamo y pidió que se trate nuevamente el tema. Toda el ala norte del Bv. Santa Fe es un verdadero asco todas las mañanas, y lleva a que los dueños se tomen varios minutos para limpiar todo, desinfectar y dejar el paso a los clientes de una manera un poco más elegante.

Lugares en donde hay espacios públicos, establecimientos escolares, viviendas particulares y negocios, tiene la mancha todas las mañanas.

Notas de más de 10 años que lo único que demuestran es incapacidad o ineficiencia por parte de las medidas que se toman.

"Los frentistas, los comerciantes, ya no saben más que hacer todas las mañanas. Al abrir sus puertas se encuentran con un panorama insalubre y muy asqueroso. A la tardecita este hecho hace que no se pueda disfrutar de dar un paseo tranquilo por pleno bulevar, mucho menos hacer filas en toda el ala norte para ingresar a los locales. Y ni hablar de los clientes que se quejan de los 10 minutos que tienen el auto estacionado…", dijeron a este medio, desde el entorno de Paseo del Centro.

Recordemos que esta es una gestión que los propios dueños de los locales empezaron a realizar allá por el 2009. Más de 10 años de gestiones y de reclamos, de estrategias para poder limpiar todo, adelantarse a la apertura de los locales para que la gente no gruña antes de entrar.

Encima, la pandemia no ayuda
La aparición del Covid-19 y el posterior aislamiento obligatorio que dicto el Gobierno, hizo que la cosa creciera y se expandiera. Las aves fueron ganando mayor territorio debido al escaso movimiento en el centro de la ciudad. Sabido es que el ruido, el continuo movimiento, hace que los pájaros se asusten y se vayan. Pero la quietud en los meses de marzo y abril, hizo de que se posicionaran aún más en los árboles y lo usen como dormidero.

Es por esto que el problema de las aves toma gran dimensión y obliga a realizar acciones, más allá de que fue de público conocimiento que son varias las áreas municipales involucradas en acciones que ya se pusieron en práctica en los últimos años, y que dieron parciales resultados.

Uno de ellos fue el intento por dispersión sonora, a través de la utilización de un sistema de aires comprimidos que generan explosiones similares a los de algunos artefactos de pirotecnia. También se han aplicado otras técnicas, siempre tratando de que las mismas sean inocuas para la población y para las especies arbóreas, como el encandilamiento a través de linternas láser.
En el caso de la cetrería, se hizo un trabajo con un halcón que estuvo unos días en la ciudad. Es un método interesante pero exigente en cuanto a los requisitos que exigen entre otros, una serie de trámites ante otros organismos oficiales.

También en su momento, el Instituto de Desarrollo Sustentable (IDS), otra de las áreas municipales que se sumaron al efecto buscado, había logrado el aporte de profesionales del INTA, tanto para analizar las causas del fenómeno como para encontrar soluciones viables. Se habían realizado relevamientos en árboles también, siempre con la idea de generar como en su momento se dijo: "alternativas de manejo de la conducta de las aves que no perjudiquen la salud de las personas ni vayan contra la protección de las especies".

En una actividad especial programada en su momento por el IDS, uno de los ingenieros del INTA había reconocido que "es la primera vez que veo que el Municipio está trabajando en un plan integral". Pero por diversas circunstancias, algunas vertidas en el presente artículo, la solución todavía parece estar lejana.

Ya no hay estruendos
En los primeros meses del 2020, desde su terraza de la Municipalidad de Rafaela, se realizaban maniobras disuasivas con gas comprimido, provocando un poderoso estruendo. Una garrafa de 3 kg, estilo mechero, donde se desprende una especie de cañón -o caño-, que está unido a un reloj. Por ese mismo caño sale el gas comprimido, haciendo una explosión seca. Nada sale expulsado, sino que este aparato sólo realiza este importante ruido que llama la atención todas las tardes. El ave es sensible, lo siente, y comienza a revolotear. El gran objetivo era que el ave no pueda llegar a posarse sobre las ramas de los árboles.

Pero con el correr de las semanas, estás tareas ya no se hicieron más. O al menos, no se escuchan esos fuertes estruendos. Es por ésto, que los bancos de la Plaza 25 de Mayo son imposibles de utilizar, al menos para poder sentarse. Lo bueno es que, de momento, estos lugares no se pueden utilizar por el aislamiento que estamos llevando a cabo.

Fuente: Diario Castellanos