La Red Federal de Polos y Clusters TIC se pronunció acerca del monotributo tech

La agrupación manifestó su preocupación por las consecuencias que esta medida podría tener en las pequeñas y medianas empresas del sector.
22/11/2022
La Red Federal de Polos y Clusters TIC emitió un duro comunicado en relación al impacto que podría tener el monotributo tech en la industria del software.

El documento -firmado por 25 entidades del sector (Córdoba Technology Cluster, Cámara de Empresas de Desarrollo Informático de Rafaela, Polo Tecnológico Paraná, Polo IT Corrientes, Cluster Tecnológico Río Cuarto, Cámara de Empresas del Polo Informático de Tandil, Cluster Tecnológico Tucumán, Cluster Tecnológico San Francisco, Cluster de Impulso Tecnológico Villa María, Cluster TICs Santa Fe, Cluster Infotech Neuquino Patagónico, Polo TIC Mendoza, Cámara de Tecnología de Santiago del Estero, Cámara Sanjuanina de Empresas TIC, Polo de Innovación Tecnológica Sur de Mendoza, Polo IT Buenos Aires, Cámara de Industria de Software y Tecnología de San Luis, Polo Tecnológico Rosario, Cámara Madrynense de Empresas y Emprendedores de Tecnologías de la Información y la Comunicación, Polo IT Chaco, Polo IT La Plata, Cluster SBC Misiones, Polo IT Bahía Blanca, Cámara de Informática, Desarrolladores de Software y Servicios Audiovisuales de Formosa y ClusteAr Jujuy)- señala que “el proyecto de ley que está evaluando el Congreso para los profesionales freelance del sector tecnológico es una respuesta cortoplacista a una necesidad urgente de divisas, pero representa una amenaza para la industria a mediano plazo”.

En este sentido, se indica que “si bien aún no hay datos oficiales, se estima que unos 30.000 profesionales del sector IT hoy trabajan para el exterior como consecuencia del incentivo que genera la posibilidad de cobrar en moneda extranjera.

Esta fuga de talentos del rubro tecnológico pone en evidencia una situación muy compleja y difícil de resolver en el corto plazo: la falta de competitividad para las empresas locales de contratar y retener a sus talentos como consecuencia de la brecha cambiaria.

Entendemos que el nuevo plan que evalúa el Congreso para la Economía del Conocimiento, llamado ‘monotributo tech’, busca que los freelancers formalicen su actividad pero, sobre todo, lo que busca es que ingresen las divisas que con tanta urgencia necesita el país. Esto se conseguiría siempre y cuando un número significativo de freelancers se inscriban en este nuevo régimen y acepten traer las divisas que generan en el extranjero.

Ahora bien, ¿Es beneficioso para el Estado? La respuesta es claramente NO. La recaudación de un monotributo será casi 20 veces menor a lo que se recauda en un trabajo en relación de dependencia, con aportes personales, patronales, obra social, jubilación e impuesto a las ganancias.

El plan estratégico 2030 del sector tiene como meta generar 400.000 nuevos puestos de trabajo en la industria del software. Para generar ese ‘nuevo empleo’ se necesita de empresas que establezcan un ecosistema de capacitación y crecimiento del talento, que solo se logra trabajando en equipo. Esta es la única manera de hacer crecer a esa inmensa cantidad de argentinos de todas las edades que están capacitándose hoy en nuestro país y que ingresan en esta industria como trainees o juniors.

Pero ¿estamos atendiendo debidamente lo que sucedería si se motivase a que compañías radicadas en el exterior contraten cada vez más talento formado en nuestro país? ¿Queremos exportar horas de programación como un commodity o software made in Argentina? ¿Vamos a seguir generando VALOR para otros o queremos venderle al mundo servicios tecnológicos de gran VALOR agregado? A su vez, ¿estamos previendo cómo impactará esta medida en la economía nacional?

La industria del software es la actividad que más empleo formal generó en Argentina entre los terceros trimestres de 2019 y 2021, duplicando a la industria automotriz, por ejemplo.

El monotributo para los trabajadores del sector IT es una forma de contratación ‘liviana’ para generar algún flujo de divisas para paliar el corto plazo, pero no debemos perder de vista la mirada estratégica de crecimiento del sector a mediano y largo plazo, en un escenario global sumamente complejo de escasez de talentos y serias dificultades para retenerlos.

Es importante pensar en medidas que faciliten el crecimiento de las exportaciones, pero estas no deben ser contraproducentes para el futuro de la industria.

Complementar el monotributo tech con medidas que brinden igualdad de condiciones a las empresas que exportan solo agravaría la situación de la enorme mayoría de las pymes tecnológicas de nuestro país.

Existen en nuestro país 5.500 empresas de desarrollo de software, de las cuales el 73 % son micropymes y otro 20% son pymes de hasta 60 personas. Es decir que más del 90% de las empresas son pequeñas.

No podemos desconocer que el 85% de nuestras empresas no exportan. Estamos trabajando para que cada día más empresas se internacionalicen y exporten, pero mientras tanto no podemos atentar contra su subsistencia. La aplicación del monotributo tech lo que producirá es, en el mejor de los casos, un incremento de divisas, pero eso se contrapone con las empresas que empezaron a exportar, las cuales dejarán de traer divisas porque no podrán vender afuera sus servicios al no contar con los recursos necesarios que se lleva el monotributo tech.

Este entramado de pymes tecnológicas son las que generan empleo en cada región, están más cerca de las pymes de todos los sectores que necesitan digitalizarse, incorporar industria 4.0. Son formadoras iniciales de muchos RRHH y emprendedores. En las crisis mantienen sus planteles. Desarrollan productos propios y muchos compiten con software de grandes empresas.

Para esas pymes tecnológicas estas medidas serían un golpe letal”.

Fuente: Red Federal de Polos y Clusters TIC.