Revista Orientación Empresaria

Comercios y servicios, factores claves del desarrollo de la ciudad

En el editorial de la edición de abril de Orientación Empresaria, Mariano López y Gabriel Corrado ponen en valor al sector de comercio y servicios.
26/05/2021
En esta ocasión nos proponemos poner en valor al sector del comercio y los servicios, protagonistas indiscutidos del desarrollo económico y social en la Argentina y el mundo. Las empresas dedicadas al comercio y los servicios tienen, dentro de la economía de cualquier país, un rol cada vez más preponderante. Sin embargo, al menos en Argentina, este sector no siempre es tenido en cuenta ni valorado como se lo merece, ya que muchas veces prevalece una visión errónea y se olvida que el verdadero desarrollo se logra a partir del crecimiento armónico e integral de todas las actividades económicas.

El llamado sector terciario posee una amplitud que no siempre es reconocida. Abarca, en este sentido, no sólo al comercio minorista y mayorista de múltiples rubros (alimentos, calzado, indumentaria, perfumería, cosmética, repuestos, insumos industriales, joyas, artículos escolares, electrodomésticos, muebles, materiales de construcción, vehículos, entre otros); sino también actividades tan diversas como transporte, almacenamiento, depósitos, correos, seguros, logística, comunicaciones, hoteles, restaurantes, bares, confiterías, turismo, actividades inmobiliarias, servicios empresariales, informática, cine, radio, televisión, finanzas, actividades profesionales, salud, educación, consultoría, investigación, ciencia y muchas más. Además, en un marco de hiperconectividad, muchos de estos negocios se desarrollan, complementariamente, a través de canales tradicionales y digitales, diversificando así la cadena de valor y potenciando la creación de nuevos y diferentes empleos.

Comercio y servicios es, actualmente, el mayor empleador privado a lo largo y a lo ancho del país. Además, explica buena parte de la recaudación de los principales tributos nacionales, provinciales y municipales. Esto, aún en el actual contexto de restricciones por la pandemia de covid-19, que ha afectado profundamente a una cantidad significativa de distintos rubros del sector.

Más allá de la coyuntura, no son pocas las cuestiones estructurales que atraviesan al área, y que afectan sus perspectivas presentes y futuras. En términos generales, las principales preocupaciones se vinculan a la alta presión tributaria que históricamente padeció (como resultado de la visión errónea de desarrollo sistémico que manifestamos al inicio), la creciente informalidad y la competencia desleal que genera y, fundamentalmente, la ausencia de políticas de Estado que apoyen e impulsen específicamente a estos sectores. 

A nivel local, la agenda de los últimos meses ha estado marcada, sin dudas, por la problemática de la covid-19 (con el eje puesto en la gestión de ayudas estatales directas para los sectores más golpeados y en el posicionamiento estratégico de la postura institucional de garantizar el mayor nivel posible de actividad), pero también por el trabajo permanente del CCIRR para visibilizar cuestiones de fondo, en las que se trabaja desde  hace años y que exigen mayores niveles de inversión pública en beneficio de este sector, para potenciar su crecimiento y desarrollo. Algunos de los ejes de gestión giran en torno a los esfuerzos para potenciar los Centros Comerciales Abiertos como estrategia comercial asociativa (liderando diversas iniciativas para favorecer el “compre local” y así retroalimentar la economía de la ciudad); la refuncionalización del área central para revalorizar el corazón comercial de la ciudad; la actualización del Código Urbano para favorecer nuevos proyectos con inversión local (y su consecuente impacto en toda la cadena de comercialización vinculada a la construcción); el desarrollo del turismo regional receptivo; la protección de los comercios ante el delito; las gestiones ante autoridades políticas locales (ejecutivo y concejales) para evitar aumentos de tasas y derechos; la planificación urbana de la futura “variante Rafaela” para proyectar sus usos comerciales, logísticos e industriales de manera sostenible; y la profesionalización de la actividad a través de una variada oferta de capacitaciones; entre muchas otras. 

En el corto plazo, el futuro del sector depende de que la gestión pública de la pandemia de covid-19 entienda que la salida a la crisis debe transitarse con todos los negocios abiertos, implementando los múltiples protocolos de prevención diseñados para garantizar ambientes laborales seguros e incrementando la presencia del Estado para controlar su correcto cumplimiento. A largo plazo, y como siempre ha sido, el futuro quedará en manos de la capacidad de cada una de las empresas para asumir el desafío de innovar, digitalizar sus procesos y reinventar su oferta, en un mundo cada vez más dinámico y marcado por los avances de la tecnología. Pero, además, será imprescindible que el Estado, en todos sus niveles, implemente políticas con una visión inteligente, integral y equitativa, que revalorice el rol del comercio y los servicios para así poder, de una vez por todas, comenzar a transitar un sendero de desarrollo y prosperidad compartida.

Mariano López
Vicepresidente del CCIRR

Gabriel Corrado
Presidente de la Comisión de Comercio y Servicios