Repensar la educación en tiempos de COVID

Si bien la pandemia del COVID-19 ha puesto a la educación en crisis, es hora de diseñar un plan de reapertura segura de las escuelas y repensar el sistema educativo que necesitamos para el futuro.
19/01/2021
Tal como lo ha planteado la Organización de Naciones Unidas en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, estamos convencidos de que es fundamental garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, ya que esta permite la movilidad socioeconómica ascendente y es clave para salir de la pobreza. Lamentablemente, las medidas de confinamiento adoptadas como respuesta a la pandemia del COVID-19 han provocado el cierre de los establecimientos educativos.
 
Si bien la comunidad educativa emprendió iniciativas importantes para mantener la continuidad del aprendizaje durante este periodo, los niños y los estudiantes tuvieron que depender más de sus propios recursos para seguir aprendiendo. Los docentes también tuvieron que adaptarse a los nuevos conceptos pedagógicos y modos de impartir la enseñanza. En este contexto, quienes provienen de entornos privilegiados pudieron tener acceso, más allá de las puertas cerradas de las escuelas, a oportunidades alternativas de aprendizaje, con el apoyo de sus padres y con deseos y capacidad para aprender. No obstante, aquellos que integran los grupos más marginados, que no tienen acceso a recursos de aprendizaje digital o que carecen de la resiliencia y la colaboración para aprender por su cuenta, han quedado rezagados.
 
En este sentido, entendemos que resulta prioritario enfocar los esfuerzos para reunir a los diferentes actores del sistema educativo, y diseñar un plan de reapertura segura de las escuelas. La educación, al igual que muchas otras actividades esenciales, requiere del establecimiento de protocolos específicos que garanticen su desempeño de manera segura, y que los planes de acción a implementar sean lo suficientemente dinámicos y flexibles, de forma tal que se ajusten a las necesidades de cada lugar o región.
 
Asimismo, esta profunda crisis debe ser la oportunidad para repensar el sistema educativo integralmente, diseñando políticas de Estado para iniciar un proceso inteligente de transformación estratégica de la educación. Sin lugar a dudas, la experiencia de este año nos debe servir para que, en otro contexto similar, donde se ponga en riesgo la "normalidad" vigente, el sistema educativo pueda estar preparado para evitar que el aprendizaje de millones de personas se vea fuertemente alterado.