Disminuyeron los asalariados registrados del sector privado en julio

Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), esto equivale a una pérdida de 302.500 empleos en comparación con el mismo mes de 2019.
16/10/2020
En julio volvió a retroceder el número de asalariados registrados del sector privado. En comparación con 2019, la cantidad de puestos de trabajo disminuyó -4,9% i.a. (-302,5 mil puestos). Así suman 23 los meses de caída del empleo asalariado registrado privado.

Para la industria, la caída interanual fue del -2,5% (-27.558 puestos). Esta tasa de caída contrasta con la registrada en otros sectores como construcción (-28,6%) y hoteles y restaurantes (-12,9%), donde las medidas de aislamiento tienen un mayor impacto en la actividad.

A pesar de las fuertes caídas interanuales del empleo algunas contracciones comenzaron a desacelerarse en términos mensuales y, en algunos casos, a revertirse en el margen. El empleo asalariado registrado mantuvo su caída mensual en -0,1% (-5.939 puestos), mientras que en la industria aumentó un 0,2% (+2.582 puestos).

Estas mejoras sucedieron en un contexto de recortes en la caída de la actividad de la industria. Luego de la variación récord en la producción de abril de -30,2%, julio reportó una contracción del -2,2% según lo relevado por el CEU-UIA.

En este lento retorno a niveles normales de actividad, siguió primando la heterogeneidad en la industria. Algunos sectores en crecimiento demandaron más trabajo para compensar los puestos dispensados, unos pocos estuvieron en una situación intermedia, mientras la mayoría continuó con su actividad en niveles bajos. Esta situación extendida en el tiempo pone en jaque la sostenibilidad de las empresas, habida cuenta del incremento en los costos que implican las dificultades actuales que genera la rigidez del mercado de trabajo producto de las regulaciones presentes.

Las mayores dificultades se reflejan menor cantidad de empresas presentando declaraciones juradas (DDJJ) de empleo en el SIPA, situación que no logra romper la tendencia decreciente. Julio mostró una caída en la cantidad de empresas declarantes del orden del -4,0% i.a. (-21.673). El caso de la industria la variación se mantuvo estable con respecto al mes pasado con un -3,9% (-1.986) en comparación a julio 2019.

Lo mismo sucede con el uso de suspensiones, que volvieron a ser la principal forma de manejar la dotación de personal. El porcentaje de empresas que aplicó suspensiones en julio disminuyó a 18%, sin embargo, se encuentra en niveles históricamente altos. Así, el 7% de los trabajadores fueron suspendidos durante el mismo mes.

El escenario que enfrentan el empleo y las empresas a siete meses del inicio del COVID-19 en el país complejo. Sus impactos han sido particularmente fuertes en los segmentos de la población más desprotegidos y explican en mayor medida el fuerte aumento del desempleo (13,1%) y de la caída de la tasa de actividad (38,4%), con el consecuente incremento en la tasa de pobreza durante el primer semestre del año, llegando al 40,9%.

Las distintas medidas llevadas adelante como el ATP o el IFE fueron primordiales para aliviar la situación de las empresas y de las familias de manera transitoria, sin los que la situación del mercado de trabajo sería aún más crítico que lo hasta ahora visto. Sin embargo, la frágil situación laboral en un escenario de nuevas dificultades para las empresas requiere pensar estrategias integrales con incentivos claros que tengan en cuenta no solo la continuidad del empleo, sino también proporcionar incentivos a la generación de trabajo registrado y las necesidades de las empresas para continuar activas en esta delicada coyuntura.